Después de la guerra,pasamos mucha hambre, menos mal que nuestra madre era muy valiente, muy echada para delante y enseguida buscó una manera de darnos de comer a través de una persona que daba cupones para acudir a lo que se llamaba " el auxilio social". En un principio solo consiguió tres pero éramos cinco y la mujer se las arregló para conseguir esos dos cupones que le faltaban. Era una mujer admirable que removía cielo y tierra o caminaba hasta sonde fuera preciso para conseguir comida. Gracias a ella pudimos alimentarnos en aquellos tiempos tan crueles y dolorosos de la guerra civil. Recuerdo que íbamos a un asilo de ciegos que estaba cerca de casa con nuestro caldero en la mano. Estábamos las primeras en la puerta por temor a que se agotara la comida, pero antes de conseguir el objetivo había que tomar una cucharada de aceite de hígado de bacalao. Y claro como teníamos tanta hambre cerrabas los ojos y hala para adentro. O eso o no comías, así es que no había nada que pensarse.
Tampoco se me olvida el ruido de los aviones cuando tiraban naranjas y pan. El pan era horrible, no se podía ni masticar. A veces pienso que lo hacian a propósito, para que sufriéramos todavía un poco más. A veces mi madre podía traer unas pocas patatas y nos daba hasta las mondas muy lavadas, un poco churruscadas y con sal...la verdad es que entonces nos sabían muy bien.. Y es que no había otra cosa en ese tiempo. Ahora lo pienso y cada vez quiero más a mi madre y aunque en estos momentos no este con nosotros os diré que era lo más de lo más, una mujer muy valiente como os decía al principio ....
Ah ,se me olvidaba decir que las naranjas se explotaban todas al caer pero no importaba nos las comiamos y nos sabían a gloria...