martes, 3 de febrero de 2015

Y tras la guerra salimos adelante




Pasé una buena adolescencia y no porque tuviéramos dinero sino porque teníamos todo el cariño del mundo de nuestros padres que nos lo daban a manos llenas a los cinco, mi padre era un maño maravilloso más bueno que el pan blanco y nos daba todo lo que podía y más.
Cuando empezó a trabajar con un camión que transportaba aceite para repartirlo por los pueblos de Madrid ya empezamos a levantar cabeza...no mucho pero lo justo para sentirnos unidos y felices. Mi madre nos matriculó en el colegio que además estaba cerca de casa, prácticamente al lado. Recuerdo que la profesora se llamaba Isabel y era buenísima y muy cariñosa...Y así fuimos creciendo. A mi padre le iban mejor las cosas y los tres mayores Tere, Manolo y Aurita empezaron a trabajar. Nosotras, las dos pequeñas, Crucita y yo estuvimos aún mucho tiempo en ese cole. Fueron tiempos difíciles pero muy bonitos.

1 comentario:

  1. Esa alegría por disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y ser feliz ,es lo que nos habéis transmitido la abuela y tu toda la vida ! Y no sabes lo que me ha servido en mi vida ¡ Gracias MAMÁ!

    ResponderEliminar